Me alegro de arrepentirme

Me alegro de arrepentirme de haberte encontrado, de que tus ojos hayan cerrado el camino de vuelta, me arrepiento con alegría de que hayas reducido mi ímpetu a no saber cuánta fuerza me queda para subir a tu cielo cubierto, percibo con arrepentimiento qué feliz descanso a tu lado, qué sucia está tu cama de tanto recorrerla, cuánta emoción se esconde en tu calor interno. Y me dejo de arrepentir cuando te invento como un regalo imposible, inmerecido.

Me alegro de arrepentirme de haberte descubierto, de que tus labios hayan desviado mi rumbo, me arrepiento con alegría de tu movimiento, de las ramas sin podar y del aliento que respiro tan cerca cuando regreso a ti, cuando a cada rato con dulce violencia me recubres, cuando somos capaces de ascender y descender al mismo tiempo.

Me alegro de arrepentirme de haberte conocido turbia y sedienta, con las manos tan abiertas, desnuda de luz y repoblada.

Me arrepiento de alegrarme cada vez que te dejo, cada vez que me falla el sistema de frenado, y repito la historia que inventamos juntos, que nadie nos contó y que quizá sea cierta.

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