Deuda de amor

Eres un objetivo irrenunciable,
una medida urgente, necesaria;
tengo contigo un fuerte compromiso,
eres una propuesta en mi programa,
y no puedo cumplir tus exigencias,
se me desequilibra la balanza,
cómo saldar mi déficit ahora
que te revalorizas tan al alza.
Porque siempre te muestras inflexible,
me desprecias, me quitas la palabra,
pretendo estimular a tus mercados
pero nunca te inspiro confianza,
me confundo en las líneas de tus créditos,
mi oferta no complace tu demanda,
y me acabas buscando los defectos
en una comisión parlamentaria.
Tendré que revisar mis previsiones,
me voy a actualizar, pero a la baja,
ya no son suficientes mis reformas,
las medidas que tomo no te bastan,
me cansa este escenario tan adverso,
ojalá solo sea una mala racha,
o tendré que pedir que me rescates
y a ver cómo lo cuento luego en casa.

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Alambicado

Con la vida partida en tramos horarios ataviado de espantos y carcoma con la triste convicción de ser algo menos arrepentido a ratos y alambicado me vi perdido en ti hundido en ti cegados los anhelos en ti

Ese fue el motivo de que me amases y batieses tus alas iluminadas de ceros y de labios abiertos por el deseo y de golpe desaparecieses

Quise volver a ver de cerca tus cueros y cepillarte sí cepillarte con despropósitos y recambios quise recobrar los colores y las formas sin dar nada y padecí la nada hasta cuando no había nada

En las sombras que quedaron ahora nadie se esconde porque nunca hubo nadie y si no reconoces el vacío es que confundes la sed con los besos y tus manos con las mías aunque no sea yo quien te acaricie

No nos dejan decir siquiera ni gritar siquiera ni querer siquiera y a pesar de todo creemos que lo decimos todo que lo gritamos todo que lo tenemos todo en una vida de apenas diecisiete pulgadas

Pues no son otras cosas los recuerdos ni las palabras ni las canciones ni las bolsas que ahora en el supermercado te las cobran

A cambio te dejo tranquila en tu visión alterada de la tranquilidad convertida en emoción aplastada te insto a soñar te dejo llena de lo que no me diste y esperando la noche como una sonrisa que se resiste a caer

Razones de peso

Señor director:

Hace tiempo que vengo observando, en mis salidas de avistamiento para las que nadie me ha contratado, algunos elementos perturbadores de dudoso interés; voy amasando motivos ocultos, razones de peso y simples zarandajas, aun así, no estoy seguro de que me alcance para que me publiquen Vds. esta misiva.

Soy un FIEL pagador de impuestos, pero eso no supone que no tenga piernas para caminar y ganas de hacer cosas, deseos en ocasiones desordenados, si bien la honestidad de mis opiniones con frecuencia me ciega hasta la extenuación. Apenas he conseguido generar un mínimo de confianza entre mis allegados, por razones obvias, y sin embargo ha llegado la hora de elevar el pensamiento, solo espero que la rotundidad de estas palabras se volatilice y no inquiete a los mercados. La contemplación de las faltas ajenas me riega las conservas, algo que no contribuye del todo a atemperar el desenfreno. En estas idas y venidas me he topado con los manuales de instrucciones y con sus contrarios, por seguir el método del metomentodo y del sabelotodo. Dentro de lo inconcebible, he discurrido liviano en medio de una multitud de sentimientos altisonantes y poco descriptibles. A pesar de eso, sigo manifestando mi voluntad de adhesión al día del pájaro, al borrador de la canción de obra y servicio, al espíritu de los inquebrantables y al río de los sueños.

Cualquier otra declaración que se me atribuya, cualquier otro manifiesto, me pertenecerá en la medida en que yo sea capaz de asear las partes nobles del intelecto con sus argumentos. Entrego aquí la vara de la distancia, el sillón imponderable y la derrama de afectos; entrego los amores descatalogados, decidido ya a no dejarme vencer por la inocencia.

Y para no concluir sin exabruptos, me limitaré a no darme por aludido. Atrapado en medio de este perverso holograma del que nadie quiere hacerse responsable me pregunto, arrugando la nariz, quién nos está apretando aún más las ataduras y por qué los dioses ya apenas se nos asemejan.

Ya puestos

Puestos a imaginar apocalipsis no es muy disparatado entrever un futuro en el que la batalla se acabe librando entre ricos y pobres. Una lucha de clases en toda regla. Sería una lucha global, cualquier movimiento llegaría en unos pocos segundos a todos los rincones del mundo. En realidad, ya cuesta explicarse cómo los de siempre se han establecido en el extremo de la cadena trófica, y que se sigan nutriendo del esfuerzo de la mayor parte de la población mundial, convertida en carroña. Agitando la lucha con un poco de deterioro medioambiental, fundamentalismos religiosos, nacionalismos desatados y cualquier otro aditamento involucionista, el futuro nos viene servido como un cóctel de lo más excitante.

Puestos a dejarnos vencer por la aniquilación, por qué no soportar sus discursos en los medios, creernos sus mentiras, entretenernos con las ficciones que nos venden sus industrias. Al final descubriremos que el poder es solo uno, y que no formamos parte de él.

Puestos a asimilar lo que se nos viene encima, por qué no empezar a contar el final por el principio.

Puestos a conocer el final, por qué no adelantarlo.

Teclear

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suspirar
inspirar espirar
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dudar deseleccionar
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Voces que te llamen

Voces que te llamen desde lejos
palabras que te pellizquen o te muerdan
dedos que te imaginen y te hablen
deseos que te derrumben
que te estorben
miradas que te exploten en las manos
humo que te encapsule en la lenta tristeza
de haber recordado
nubes que te atraviesen
te abandonen
y te vayan deshaciendo en cabos sueltos
mientras sigan rozándote las horas
y en los espacios que queden libres
en las otras camas
donde duerme un rumor desconocido
te espere el infinito vacío
de las pasiones que se olvidan
cuando aún no han muerto

Quién destruye las comedias

Quién destruye las comedias quién deja que los rostros se marchiten y cierra las válvulas del frío quién se masturba en el ojo dividido en la lengua extraviada o en el órgano del sueño quién hace que la máquina funcione con esa pesada torpeza y quién grita (coma) quién grita (coma) en tu cuerpo quién grita

Quién deshace los trinos y los susurros quién esconde el juguete quién te interpreta por eso los zánganos son tan zánganos y los atardeceres tan planos en todo caso puede que el pastel no fuera nuestro o que alguien se atreviera a cantar y que algunos pretendieran hurgar en las heridas cuando las heridas son solo cámaras que graban nuestro pasado

Quién finge saber más que los demás y quién enmarca las ilusiones quién se desvanece en cada página que pasa o en cada ventana que cierra

Quién rompe quién se carga las comedias y nos desvela el final o las convierte en dramas o peor aún en tragedias que ya sabemos cómo terminan