Polémica en el Mamantis Fest

La contratación de un grupo folk neonazi en las fiestas de la localidad segoviana Mamante de Cesárea, origen del conflicto.

La polémica está servida. El ayuntamiento de la despoblada localidad segoviana de Mamante de Cesárea ha contratado para las fiestas patronales, a celebrar el próximo 17 de agosto, al grupo folk Montephistro, conocido por sus letras xenófobas que no por casualidad han sido denunciadas en diversas redes sociales como Youtube y la web del INEM. El concejal virtual de festejos, Alejo de la Casa, afirmó en rueda de prensa extraordinaria que con la contratación del polémico sexteto mexicano no ha hecho otra cosa que promover formas alternativas de cultura caracterizadas por el desempeño del propio empeño, o algo así, y que gracias al renombre de algunos conjuntos que pisarán los múltiples escenarios de las fiestas patronales, Mamante de Cesárea se ha señalado en el mapa no por sus vinculaciones con las redes de narcotráfico segoviano o como refugio de peregrinos desviados, sino por ofrecer a los marginados del arte un espacio de colisión en un entorno rural.

Los mexicanos Montephistro, que empezaron haciendo canciones para niños en la televisión local de Guanajuato, crecieron dentro de la lógica cronológica y se hicieron mayores, a la par que radicalizaban su discurso, y si al principio habían sido coreados por el gran público azteca gracias a sus narcocorridos infantiles y sus letrillas festivas de carácter protoerótico, con el tiempo fueron evolucionando a un vacío existencial que desembocó en una expansión hacia el mundo por etapas, y tan panchos. Las influencias de Los Panchos nunca las han ocultado.

Alejo de la Casa, el concejal segoviano de Coalición Canaria, explicó ante los medios que ya va siendo hora de que Mamante de Cesárea, que no deja de ser una aldea abandonada, se convierta en el referente castellano de los festivales autóctonos veraniegos de fusión de tendencias y mestizaje cultural. En los próximos días 17 y 18 de agosto, coincidiendo con las fiestas patronales cesareñas, rebautizadas para la ocasión como Mamantis Fest, se dará cita en los escenarios dispuestos por los voluntarios que han cedido sus jardines y sus plazoletas al desparrame foráneo un atiborrado elenco de figuras mínimas, marginales, viejas glorias e indigentes venidos a mais que con su diversidad de propuestas marcarán a buen seguro el sello personal del festival segoviano. “La polémica del sexteto guanajuatense” –insistió el concejal (que aseguró no cobrar nada por el desempeño de sus funciones organizadoras, si acaso algún que otro chato que le inviten en las KasetillasPoulailler)– “no ha de ocultar el fulgor de otras propuestas tan interesantes como Los Anatemas de Sagunto, Ricky Party, Malflower o Cous Cous Al Pil Pil, artistas de trayectorias elípticas que han caído en el cartel como los rabanillos al cesto, y sin duda hechizarán con sus aspavientos a los asistentes más intoxicados del espíritu sesgado de este singular festival”.

Diversas asociaciones espiritualistas vinculadas a la oposición política de la localidad semiabandonada de Mamante de Cesárea han criticado la contratación del sexteto Montephistro por el contenido liviano y disperso de sus letrillas nihilistas, que no representan en modo alguno a las virtudes teologales del patrón cuya festividad se celebra, y más bien se relacionan con el expresionismo radicalizado de los grupos de ideología neonazi, jóvenes fácilmente manipulables que a base de mensajes en clave entregan su libre albedrío al decanato estricto de una ideología totalitaria y alienante, de ahí el peligro. “La inherencia de estas provocaciones”,  manifestaron los asociados espiritualistas, “no puede conducir a Mamante sino a los hijos proscritos de una población errante e intervenida por los mercados, un público que mayoritariamente se siente expulsado del paraíso y que viene aquí sobre todo a desfogar”.

Anuncios

Caída del índice de espiritualidad

Ciudadanos observando puesta de sol en un contexto de espiritualidad

Con un índice global de un 44.3%, la espiritualidad de los españoles vuelve a marcar el registro más bajo de su historia, según la última encuesta del CIS. El estudio, que se actualiza anualmente desde hace quince años, se fija en una serie de aspectos que son tradicionalmente considerados como marcadores espirituales. Entre estos factores destacan algunas variables como el desprecio por la posesión de buenos automóviles  y otros bienes materiales, la propensión a contemplar los atardeceres o la importancia de la belleza interior como factor decisivo a la hora de elegir pareja.

Según Leocadio Brines, profesor asociado de la Universidad Pontificia de El Ferrol, el descenso de la espiritualidad no es coherente dentro de una situación de crisis económica como la que vivimos, cuando los ciudadanos (y las ciudadanas) —matizó— suelen apreciar valores más sutiles y encuentran motivos ilusionantes que no se compran con dinero. Según Brines la causa fundamental de este descenso a contrapelo de la espiritualidad media de los ciudadanos no puede ser otra que la confusión provocada por los mensajes publicitarios y también, incluso en mayor medida, la estúpida banalización del ser humano que se expone públicamente en las redes sociales y también en la Internet.

Por comunidades, los castellano-manchegos, con un pírrico 37.4%, son los que arrojan un porcentaje de espiritualidad más bajo por habitante. En opinión de algunos expertos consultados, este resultado se debe fundamentalmente a los gazpachos y al pisto. En el polo opuesto, los canarios, con un índice del 57.6%, son de las pocas comunidades que aprueban en espiritualidad, aunque tampoco es un dato que deba mover en exceso al optimismo ya que a la hora de recabar los datos no se ha discriminado a la población extranjera residente en las islas que, como es sabido, muestra un grado de espiritualidad muy superior al de los isleños nativos. No es de extrañar que la segunda comunidad con mayor índice de espiritualidad sea Baleares (55.3%) y los expertos coinciden en que las puestas de sol ibicencas no son ajenas a estos resultados.

El presidente de la Charla Episcopal, M.R.V., por su parte, ha criticado que se escojan estos días de conmemoración y recogimiento para hacer públicos los datos del CIS, cuando en numerosas ciudades de nuestra geografía precisamente en estas fechas se ora y se procesiona. En cuanto a las consecuencias que pueda tener el estudio con respecto a las organizaciones que monopolizan el derecho a la propiedad intelectual, fuentes de la SGAE afirman sin ambages que la falta de espiritualidad es terreno abonado para el crecimiento de la piratería y así nos va.

La medición del índice de espiritualidad viene realizándose a partir de la Escala de Perspectiva Espiritual (SPS), establecida a finales de los ochenta por la enfermera Pamela G. Reed, que hace referencia a un conocimiento de uno mismo así como a un sentido de conexión con un ser de naturaleza superior o con la existencia de una entidad suprema. Esta escala ha sido modificada y adaptada a la actual atmósfera vital de nuestro entorno inmediato por los técnicos del CIS, introduciendo variables como la asimilación del ser supremo a cualquier otro ser, aun de carne y hueso, que encienda la espiritualidad de sus semejantes. A pesar de estos cambios —afirman desde el CIS—, los índices no suben.