Realidad paralela

Soy un profesional de la dualidad complementaria. Prefiero la clandestinidad, me entrego a ella con toda convicción. El mero hecho de que mi existencia natural transcurra a la sombra me libera de fastidiosos quehaceres. Vivir en este submundo de seres clandestinos me permite disfrutar de una soledad reconfortante, qué sencillo dejarse arrastrar por una masa de peatones singulares que deambulan con la aparente libertad de un gamo en la selva, sin advertir la amenaza constante de los depredadores. Así atravieso cada jornada, en una ignorancia saludable, en el plano certero de la realidad paralela, en la posición privilegiada de quien no asume riesgos y escapa del tiempo. Por eso me reinvento en cada relación que establezco, porque tengo a mi disposición los recursos que me brinda el dominio de las situaciones. Casi sin pretenderlo, termino aventurándome en los espacios que me ofrecen lo que más anhelo: abundancia y experiencia.  Nadie marca el camino, nadie sabe que cada paso que doy en perfecto anonimato es una pequeña victoria, me reconforto en la convicción de que no tengo que demostrar nada, y sé que si hoy puedo disfrutar de algún privilegio es en la oscuridad de una realidad inaccesible. Ya no necesito sentirme en deuda con un pasado que ni siquiera es mío. Por eso al final opto por callarme, porque solo el silencio me garantiza la tranquilidad de llevar esta vida oculta que solo disfrutan los personajes secundarios cuando desaparecen de la historia.

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