Cascada

En el aire inflamado, en el conjuro de los sabores invocados, en este paraíso escondido donde las piedras no tienen nombre, existes adherida a mi caricia, te siento líquida y perdida, te disuelvo, persigo tu mirada sin hablarte, te reconozco erizada y eléctrica, atrapado en tus piernas, cuando te relames, y eres la misma fuente a la que nunca llego, el mismo río que pasa y no regresa, el grito de nuestros cuerpos empujados por una sola fuerza.

Por eso a veces, como ahora, me siento arrastrado, me asomo al precipicio, y deseo arrojarme a la cascada. Lo hago sin pensarlo. Al fin me la casco, ¿me oyes? ¡ME LA CASCO! Y tú tienes la culpa.

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2 pensamientos en “Cascada

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