No debí decirle que sí

No debí decirle que sí. Sin saberlo estaba contrayendo un compromiso más fuerte de lo que pensaba. Al principio no me daba cuenta, tampoco era plan ponerse a pensar cosas raras, simplemente nuestra relación marchaba bien. Ella satisfacía mis necesidades y yo las suyas, aunque nos manteníamos cada uno en nuestro sitio (como si dijéramos). Poco a poco nos fuimos haciendo complementarios, y de ahí a sentir verdadera dependencia mutua no hubo gran trecho, bastó la fuerza de la costumbre. Cuando nos dimos cuenta ya llevábamos varios años juntos. Se diría que ella demandaba más de mí que yo de ella, claro que eso hoy mismo me resulta difícil de precisar. A poco que lo pensara, fui consciente de que la estaba utilizando, lo que no podía imaginar es que era ella quien me utilizaba a mí.

Con el tiempo la relación comenzó a deteriorarse. Cuando quise abrir los ojos, me di cuenta de que ella no era la única. Me convencí de que no tenía ganas de seguir, y me iba por ahí a mi bola, como dicen ahora. Pero no fue sencillo separarse. En cuanto advirtió mi distanciamiento empezó a mandarme mensajes, cada vez más insistentes. Utilizaba todos los recursos a su alcance para mantener el contacto. Yo a veces le hacía caso, quizá por un extraño apego que había nacido entre nosotros, o a lo mejor porque me sentía culpable si la traicionaba, vete a saber. Esto fue así hasta que me cansé, mi deseo de libertad era más fuerte. Llegados a este punto, adoptó una actitud que podría calificarse como de acoso. La insistencia de sus llamadas me resultaba cada vez más enojosa, los mensajes ya ni siquiera los abría, los eliminaba al instante, me llamaba incluso al trabajo, o cuando estaba por ahí con los amigos tomando algo, a cualquier hora, sin mesura. Una fatal aversión nació en mi interior, me sentí perseguido.

Un día decidí acabar con aquella farsa y romper de una vez por todas nuestra relación. Entonces aprendí que no basta con tomar una determinación firme para conseguir lo que uno pretende, porque hay vínculos más fuertes que cualquier voluntad de disolverlos. Sobre todo si ella es una poderosa compañía y yo un simple usuario.

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4 pensamientos en “No debí decirle que sí

  1. jaja no dejas de sorprenderme. Genial! Me tenias con la mosca detras de la oreja y conforme iba leyendo iba pensando “esta vez no me la mete, voy a averguar yo antes de que se trata” pero no, me has vuelto a enganiar hasta el final.
    Muuuuuuac

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