Y yo tampoco

Para empezar estaba lo de los insectos. Yo le contaba a mi amigo López lo molesto que era el zumbido de un mosquito cuando intentas dormir, y él decía que las moscas hacían todavía más ruido. Entonces llegó Gómez y salió con lo del abejorro. Contaba que una vez le entró un abejorro en su dormitorio durante la noche. Qué exageración. Por supuesto ni López ni yo nos creíamos una sola palabra, sabíamos perfectamente que los abejorros por la noche ni vuelan ni entran en los dormitorios, simplemente desaparecen. Éramos niños pero no tontos. Claro que Gómez lo decía todo con ese carisma, con esa capacidad de convicción, que cualquiera le llevaba la contraria. Los dos asentíamos con una sonrisita estúpida, haciendo como si nos asombraran sus historias.

Ya de adolescentes empezó el tema de las chicas. A mí me gustaba Rebeca, igual que a todos. Pero mi caso era especial. Porque Rebeca me había dado señales, se lo contaba también a López un día, le dije que estuve una tarde entera con ella, los dos solos, y nos fuimos a la era, y que varias veces nos rozamos las manos y yo sentí como escalofríos y seguro que ella también. Pero resultó que López había llegado más lejos, habían entrado en la cabaña de la era, incluso se había declarado y ella le había besado. Entonces apareció Gómez y nos soltó lo de las pajas. Nada menos. Afirmaba en su delirio megalómano que Rebeca le había hecho dos pajas seguidas. ¿Cómo que seguidas? Pues sí. Siempre se marcaba ese tipo de trolas, pero ni López ni yo nos tragábamos nada, ya le conocíamos. Éramos adolescentes pero no imbéciles. Claro que tampoco nos atrevíamos a contradecirle, porque lo contaba con una fuerza y una seguridad que cualquiera le decía nada. Siempre fue así, el Gómez.

Cuando con los años se dedicó a la política y fue elegido alcalde del pueblo por mayoría absoluta nos lo encontramos celebrando la victoria en el bar de la Mati. Como nos conocíamos desde niños le felicitamos y nos tomamos una copa juntos. Ya de madrugada, volvíamos de retirada López y yo algo cabizbajos. Fue entonces cuando me lo confesó:

—¿Sabes una cosa? Yo no le he votado.
—Y yo tampoco.

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19 pensamientos en “Y yo tampoco

  1. Mr. ElevaLunas, lo del alcalde es como con nuestros políticos. Nadie vota a unos ni a otros, pero siempre salen los mismos.

  2. Hola Elev

    Los abejorros son robustos , velludos, de color negro; sin llamarlos vienen con un zumbidillo alegre…
    Siempre han dicho que tienen características técnicas que le impiden volar.Pero, como no lo saben, vuelan.
    Creo que a Gómez le pasa lo mismo.

  3. Aquí ha pasado algo raro. Esta entrada era un borrador, me echo a dormir la siesta y cuando me despierto está públicada (y con estrellitas). En fin, seguramente le di al botón sin querer, qué cosas. Pero bueno, si os gusta…
    Gracias por vuestros comentarios, Luna y Anónima. Qué curioso. Al final resulta que os parecéis físicamente, jaja.

  4. Amigo Elev, dicen siempre que si sigues la línea recta te guiará siempre la línea curva.

    Según cuenta la leyenda cuando se formó la mujer:
    Se tomó la redondez de la luna,
    las suaves curvas de las olas
    la tierna adhesión a la enredadera,
    el trémulo movimiento de las hojas,
    la alegría del sol y las gotas del llanto de las nubes,
    el ardor del fuego y la frialdad de la nieve…

    Como ves la curva es la línea de la belleza… así que Luna y anónima son claros ejemplos

  5. Amigo Elev, podríamos decir también:

    El delicado tinte de las flores,
    la inconstancia del viento,
    la suavidad de la pluma y la dureza del diamante.

    Si es que Mario.B tiene razón:
    “Si Dios fuera mujer no se instalaría
    lejana en el reino de los cielos,
    sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
    con sus brazos no cerrados,
    su rosa no de plástico
    y su amor no de ángeles.”

  6. Claro que sí, Mr. ElevaLunas. Es que hacer el amor no consiste solo en practicar sexo hasta que escueza (lo del escozor lo dice usted en una de sus entradas). Por cierto, en eso no estoy de acuerdo. Por mi experiencia práctica, le puedo asegurar, que si se dan las adecuadas condiciones de higiene, hay bastante lubricación natural (producto del deseo), y una depilación femenina correcta (en caso de tener el vello fuerte), no tiene por qué escocer. Si acaso un poco de dolor, y esto último también puede ser más psicológico que real. A ver… el dolor existe, pero puede producirse porque no estamos totalmente entregados al acto. Por eso, querido Mr. ElevaLunas, cuando no se está bien dotado, con el ‘arte de la palabra’, aclaremos, es conveniente tener otros recursos, como Benedetti, el maestro del amor sin cursilerías.

  7. Impagable comentario, señorita Luna. Me encantaría contar con usted en lo sucesivo como asesora de Nosoloimpulsos en materia de sexo. Se nota que el tema lo domina a la perfección, y a más de uno nos puede venir bien un repaso.

  8. Amigo Elev y Amiga Luna:

    Qué barbaridad!!

    Yo le llamaría Nosoloimpulsos sino Ábrete sexo …y claro:
    “deja escapar
    al nadador transido,
    que va a hundirse en la luz con arrebato,
    a buscar con los ojos cerrados
    los pezones del aire, los dos senos del día”.

  9. Antes no había tantos comentaristas, y por cada comentarista dicen que hay una media de siete seguidores. Multiplique, Mr. ElevaLunas.

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