Yo también tuve ideales

Yo también tuve ideales un día, y a lo mejor mañana. Yo también luché contra la desertización de los corazones sombríos y me solidaricé con las víctimas de los aplastamientos, me manifesté por algún que otro porcentaje, y sentí el horror de la manzana caída, grité hasta dejarme la voz en las proclamas y arranqué semáforos como quien se depila. Y me pasé las horas jugando a las pancartas. Y voté a mano alzada. Y propuse medidas.

Yo también tuve labios y amargas experiencias, y el ímpetu final de la carrera vencida me terminó de apartar a un lado del camino, expuesto a la mirada limpia de los paseantes,  descorchando rumores, víctima de la neutralidad en una calle incrédula, testigo de la bondad sobrante y de las cópulas esbozadas que nunca terminan del todo.

Con motivo de la próxima convocatoria de huelga general, hoy quiero recordar que hubo un día en que yo también tuve ideales, y a lo mejor mañana.

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