La ciudad de Sevilla y la República de Myanmar, hermanadas.

El alcalde Juan Ignacio Zoido se desplazará a la capital del sudeste asiático para sellar el hermanamiento.

Agencias Naypyidaw 19 FEB 2015 – 09:11 CET
El alcalde de Sevilla, en Myanmar

El alcalde de Sevilla, en Myanmar

El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, junto con una comitiva de representantes de la política, destacados empresarios y miembros del Consejo General de Hermandades y Cofradías de la ciudad, se desplazarán el próximo mes de marzo a Naipyido, capital de la República de Myanmar (antigua Birmania) con objeto de sellar el hermanamiento entre la ciudad andaluza y el país del sudeste asiático. La iniciativa de esta unión, en el marco de la cooperación internacional, es vista por el consistorio como una oportunidad de fomentar el contacto humano y de potenciar los enlaces culturales entre andaluces y birmanos.

Ante las acusaciones de electoralismo y de despilfarro de dinero público vertidas por algunos medios, el alcalde se ha defendido alegando que son muchos los vínculos que unen a los sevillanos con Myanmar, a pesar de la distancia geográfica, hasta el punto de afirmar que los ciudadanos de Sevilla llevan a Myanmar constantemente en la boca, en las circunstancias y situaciones más diversas, y eso es una razón más que suficiente para justificar esta unión simbólica que, al mismo tiempo, presenta como una oportunidad de potenciar los lazos comerciales asiático-hispalenses, así como para fomentar el turismo. “Nosotros también tenemos buenos arrozales”, ha añadido.
2015-02-28_0034_myanmarLa República de la Unión de Myanmar vive una convulsa situación política, las guerras civiles han sido una constante desde la consecución de la independencia en 1948. Estos conflictos han sido principalmente protagonizados por algunos grupos étnicos o religiosos, como los budistas Rakhine y los muslmanes Rohingya, enfrentados al mismo tiempo con un gobierno dominado por la organización militar del Tatmadaw. Frente a esta situación, los representantes del Ayuntamiento sevillano reivindican al hermanamiento como un impulso a la mediación internacional, y ofrecen la experiencia de la gestión de conflictos locales como la rivalidad Sevilla-Betis o la existente entre las hermandades de la Macarena y la Esperanza de Triana.

No insistas

—Déjalo, no insistas.

—¿Pero por qué?

—Porque no, ya está bien. ¿Cómo voy a establecer contigo ningún vínculo emocional? Dices que tu amor, como todos los amores, es un estado transitorio, o a lo mejor fugaz, que te cansarás de mí, que siempre ocurre, que es un proceso natural.

—Pero eso es cierto, siempre ocurre.

—Pues si empezamos así, no tengo ningún interés en enrollarme contigo, ¿entiendes? ¡No me pierdo nada!

—Te perderías una gran p…

—¿Una gran p…?

—Una gran persona.

Búsqueda interior

A veces necesitamos lanzarnos a una búsqueda interior, y egoístamente nos apartamos a un espacio de intimidad y reflexión aislado del mundo. Son esos momentos solitarios en que evitamos ser molestados, perseguimos la concentración necesaria para sentir la plenitud del instante cósmico, la vida como una ilusión de la fantasía forjada a base de impulsos neuronales que nos permiten abrir los ojos apenas a una pequeña parte de la inmensidad de un universo en continua expansión y, a pesar de todo, nos aferramos a esta ilusión de estar vivos, queremos comprender, nos hacemos preguntas, estamos hechos de materia y sentimos en nuestro interior el eco del estallido inicial, el origen de las partículas elementales, el encuentro de la materia y la antimateria, y experimentamos el aumento de la densidad, las fuerzas gravitacionales. Así es como nos entregamos a la búsqueda interior, en ella nos sumergimos y alcanzamos tal grado de concentración que, finalmente, eyaculamos.

Lingüística computacional

El lingüista computacional había acudido al congreso internacional en su calidad de experto en procesamiento de lenguajes naturales. Disponía de la tarde libre, así que en la propia cafetería del hotel se sintió tentado de sacar su disciplina fuera de las máquinas, igual que otros salen del armario. Animado por la atmósfera profesional que se respiraba en el ambiente, buscó la ocasión de poner en práctica sus investigaciones y aplicarlas al contexto que tenía más a mano: el suyo propio. Si era capaz de resolver ambigüedades sintácticas creando algoritmos que interpretaban el valor semántico de los actos de habla, tampoco iba a resultarle muy complicado establecer contacto con las dos bellas colegas japonesas que tenía como vecinas de mesa y que no paraban de emitir agudas interjecciones entre risitas. No entender el japonés hablado suponía un obstáculo minúsculo para un ingeniero del lenguaje conectado a la wifi del hotel, era pan comido. Siempre había albergado la fantasía de montarse un trío con dos chicas orientales y al fin veía el momento de activar el protocolo semiótico que se había construido en su imaginación a lo largo de tantas noches en vela, perdido entre unidades sintácticas y endiablados códigos. El lingüista se armó de valor y, exhibiendo un correcto control del lenguaje corporal, se aproximó a ellas con gesto decidido que concluyó en una inclinación casi espontánea. Cuando llegó al momento de hablar, echó mano de la aplicación que él mismo había diseñado y solo tuvo que darle al play. Las chicas reaccionaron con asombro ante el ingenio lingüístico que las abordaba. Al instante saltaron de sus asientos y accedieron gustosas a acompañarle, sin apenas contener su excitación mientras se perdían en el laberinto de pasillos que conducía a las habitaciones.

Tras un par de horas de retozo apasionado, una vez convertida en realidad su fantasía, ellas terminaron exigiéndole, con gestos muy claros, el cobro del servicio. Finalmente, el lingüista comprendió que se había producido un equívoco: aquellas chicas, a las que había tomado por colegas japonesas, no eran expertas en lingüística computacional.

Entonces ¿quiénes eran?

Festival Med 2014

El equipo de Nosoloimpulsos al completo, como cada verano a eso de finales de junio, se traslada al Festival Med de Loulé a vivir la ilusión de que cuando empieza la música empiezan también las vacaciones. Me alegra comprobar año tras año que esa ilusión de tan hondo calado sigue resistiendo a pesar de todo. Quizá sea mejor no decirlo muy alto, pero me siento obrigado, por eso os dejo amorosamente esta galería de imágenes:

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y también este vídeo

Polonizing


Advertencia a los perspicaces lectores de Nosoloimpulsos. Es posible que hayan reparado en que esta entrada ha sido reeditada y, en lugar de una simple y sosa galería de fotos (que aun así hemos decidido mantener debajo de este texto) hay un documento videográfico mucho más rico y con música de Coroco Bocaíto como mandan los cánones. Incluso el título ha mutado a “Polonizing”, cosa extraña.
Nosoloimpulsos, siempre evolucionando para seguir igual.

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Poemario 21

Puedo escriturar los vertebrados más triturables esta noche.
 
Escriturar, por ejemplo: “la noción está estrellera
y tironean, azulencos, los astrofísicos, a lo lejos”.
 
El vientre de la noción gitanea en el ciempiés y cantonea.
 
Puedo escriturar los vertebrados más triturables esta noche.
Yo la queseé, y a veces ella también me queseó.
 
En las nociones como esta la tensé entre mis brazuelos.
La bestialicé tantas veces bajo el ciempiés infinitoso.
 
Ella me queseó, a veces yo también la queseaba.
Cómo no haber amarañado sus grandilocuentes ojuelos filamentosos.
 
Puedo escriturar los vertebrados más triturables esta noche.
Pensionar que no la tironeo, señalar que la he perdonado.
 
Ojetear la noción inmensurable, más inmensurable sin ella.
Y el vertebrado cafetea al almacén como al pastor el rodaballo.
 
Qué importa que mi amoralismo no pudiera guarecerla.
La noción está estrellera y ella no está conmigo.
 
Eso es todo. A lo lejos alguien cantonea. A lo lejos.
Mi almacén no se contesta con haberla perdonado.
 
Como para acerrojarla, mi miradura la buzonea.
Mi corbata la buzonea, y ella no está conmigo.
 
La misma noción que hace blanquecer los mismos arbolarios.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
 
Ya no la queseo, es cifrado, pero cuánto la queseé.
Mi vozarrón buzoneaba el vientre para toldar su ojal.
 
De otro. Será de otro. Como antes de mis vertebrados.
Su vozarrón, su cuervo clarucho. Sus ojuelos inflacionarios.
 
Ya no la queseo, es cifrado, pero tal vez la queseo,
Es tan coruñés el amoralismo, y es tan larguirucho el ombligo.
 
Porque en nociones como esta la tensé entre mis brazuelos,
Mi almacén no se contesta con haberla perdonado.
 
Aunque este sea el último domador que ella me cautiva
Y estos sean los últimos vertebrados que yo le escrituro.