Cien notas (primera parte)

Se acerca el mes de agosto, buen momento para hacer una pausa en estas notas, ahora que ya tenemos las cincuenta primeras. No sabemos si algún día conseguiremos reunir las restantes, esto pasa por dejar las cosas manga por hombro.  Por lo pronto, aquí las dejo, encuadernadas y todo, a manera de refrescante lectura veraniega, para llevar cómodamente a la piscina, a la playa, a la parcela, de viaje… o incluso no llevarlas.

Y también para el kindle (pinchando en la miniatura de abajo):

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O en pdf (pinchando igualmente en la miniatura de abajo, tampoco hay que pensar mucho):

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Cien notas (50)

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50

Recoger mis cosas de este cuarto, donde nos reuníamos los del grupo, a veces hasta altas horas de la mañana, donde en tantas ocasiones tuve que esperar a Dely y me entretenía escribiendo estas notas… qué sensación de extrañeza al releerlas, al ordenarlas, al tratar de separar el grano de la paja. Ni siquiera recuerdo cómo empecé, me encomendaron un reportaje sobre el proyecto Furgo para la revista, o algo así, y me lancé a escribir notas con la única intención de ordenar las ideas. Luego reconozco que me extralimité y acabé usándolas para volcar mis vivencias personales. Ahora no sé qué hacer. Lo cierto es que mi vida en esta casa ha sido muy intensa, después de casi dos meses de relación ya le había tomado cariño a estas paredes. También me gustaba Dely (en realidad se llama Francisca Adelaida). Es triste tener que dejarlo precisamente ahora, justo después de debutar con Filipescu, qué voy a decir… apenas he podido saborear el triunfo. Me llegaron comentarios de que nuestra actuación les había deslumbrado y no puedo evitar atribuirme un buen porcentaje de ese mérito (era yo quien se ocupaba de las luces). De nada sirve ya, tendré que renunciar a la gira europea, me siento traicionado, es una cuestión de convicción personal. Al menos me queda el consuelo de que nuestra sesión estuvo por encima de las expectativas creadas. En cuanto a la asistencia, tampoco nos podemos quejar, en los minutos de mayor afluencia se reunieron en el local por lo menos, qué sé yo… cincuenta notas.

Cien notas (49)

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49

Todo puede cambiar en un minuto. El choque de un asteroide contra la Tierra, una catástrofe natural, un incendio, un accidente cerebrovascular, un nuevo peinado de Fernando Torres… Entrar en casa y sentir el sabor agridulce de haber vivido una sesión memorable y no encontrar a nadie con quien compartir el éxito, toparme de bruces con la traición y el engaño, así son los acontecimientos que te cambian la vida, ocurren en un minuto. Lo último que podía imaginar es que Dely me la pegara con el Vasile: ¡pero si es un enano! No sé si será por orgullo o por integridad moral, pero recogeré mis cosas y me marcharé mañana mismo. Lo hago también porque ella me ha invitado a largarme de casa, ni siquiera ha querido tomarse un tiempo para pensarlo, como le he sugerido. Después de todo, no llevábamos juntos ni dos meses. Creí que nuestra relación era más sólida, parece que las altas temperaturas terminaron derritiéndola. Todo puede cambiar en un minuto. Lo peor es que ahora no tengo adónde ir, he pensado en Tito, en Alfredo, en Nicolao… ¿con qué cara me presentaría si soy yo quien acaba de abandonarles en el plano artístico? Me vuelve el recuerdo de la mirada resignada de mi padre cuando a los veinte años le anuncié que me marchaba de casa. Tendré que volver a cruzar esa puerta, no me quedan muchas más opciones, ¿me adaptaré a vivir con una rumana interna? Siempre la incertidumbre.

Cien notas (48)

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48

La astucia y la capacidad de análisis nos llevan a los nacidos bajo el signo de la serpiente a estar siempre en el lugar adecuado para aprovechar las oportunidades. Cada día salgo a ganarme el puesto, en eso Fernando Torres y yo también nos parecemos. No es fácil ser un nueve, recibes demasiada presión, demasiadas miradas, incluso te ves forzado a llevarte bien con tu pareja atacante. Allí arriba todo es muy rápido, casi eléctrico, no puedes pararte ni medio segundo a pensar o la pierdes. A veces preferiría moverme más libremente por la cancha, pero la vida se encarga de colocarte donde a ella le parece. Sabes que no por eso vas a abandonar y tratas de hacerlo lo mejor posible. Hoy es uno de esos días en que me gustaría no tener que salir a darlo todo, uno de esos días estúpidos en que preferiría quedarme en el banquillo. Debe de ser el miedo escénico. Hoy debuto con Filipescu. Trato de calmarme. No estoy en esto por dinero.

Cien notas (47)

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47

Mira cielo, me cuenta Dely, voy a estar muy ocupada estos días, allí en la oficina existe la costumbre de dejar todo para última hora y luego la que tiene que correr soy yo, no estamos pasando nuestro mejor momento, y eso multiplica el trabajo, me refiero al mío, claro, porque tengo que estar en todas las reuniones con clientes, asesores, etc.  Muchas son por la tarde, así que habrá que quedarse a almorzar con ellos, y a veces a cenar. Por más organizado y al día que procuro llevarlo todo, nunca estoy tranquila de pensar que pueda surgir alguna incidencia, últimamente más que abogada parece que soy la secretaria de todos. No sé a qué viene que me largues este rollo, Dely, le digo, ya sé que estamos a fin de mes y que siempre es lo mismo, ¿qué quieres decirme, que no vas a poder asistir a mi debut con Filipescu? ¿Es ese el problema? Parece que sí, el problema va a ser ese. Me trago el orgullo y hago el papel de que todo me da igual, pero menudo planchazo me llevo.

Cien notas (46)

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46

Si querían que me fuera de gira con Filipescu yo estaba dispuesto a hacerlo, no por dinero, sino para no defraudar las expectativas creadas. Pero antes de aventurarme por esos clubs necesitaba conocerle en su faceta artística (así la llamé: “faceta”). Fui inflexible y le obligué a debutar conmigo en el local del Tonno. Para mi sorpresa, no puso objeción alguna. Al verle llegar me causó una extraña impresión su elevada estatura. Encantado de conocerte, Filipescu, creo que vamos a ser pareja. Le saludé desplegando mi mejor sonrisa, sin embargo me encontré a un tipo algo hosco. Anda, si eres clavado a Fernando Torres, me suelta sin venir mucho a cuento. Justo yo iba a comentarle que su nombre me recordaba a un exjugador del Betis, pero no me dejó responder, sin mediar conversación empezó a desplegar toda la cacharrería que había traído: portátiles, sintetizadores analógicos, controladores, samplers… ¿Pretendía impresionarme con su equipamiento? Yo ya me había instalado un par de aplicaciones en el teléfono móvil expresamente para esta sesión, sin embargo Filipescu, con cierta prepotencia, lo apartó de enmedio y me colocó delante un MacBook con el que pretendía que me ocupase de los vídeos y de otros efectos visuales. ¿Sabes manejar este software? Por supuesto, respondí, seguro que todo es ponerse… si no te vas muy lejos. Por cierto, tengo en el móvil instalada una aplicación para hacer líneas de bajo, añadí. Mejor te haces unas rayas de coca. No interpreté al pie de la letra esta respuesta, opté por considerarlo como humor balcánico.

Cien notas (45)

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45

Interna, la quiero interna, me comenta mi padre en una llamada telefónica y, de paso, interrumpe mi siesta. Tardo unos segundos en interpretar sus palabras, hasta que al final caigo en la cuenta de que me habla de Ioana, su empleada. Casi no ha tenido tiempo de evaluar el desempeño de su trabajo y ya me sale con esas. No sé cómo habrá ocurrido, pero este tema de la muchacha ha llegado a oídos de mi madre, aunque no acabo de entender la relación que pueda existir con que ahora pretenda que la chica trabaje de interna. Imagino que los motivos económicos algo tendrán que ver, siempre andan en disputas por un quítame allá esos pesos y ahora resulta que contratar a una empleada inmigrante conlleva unos beneficios fiscales que mi mente no alcanza a comprender. ¿Estás seguro que entra en la ley de dependencia, papá? Pues claro que estoy seguro, me responde, como mínimo en la ley de dependencia emocional. ¿Quieres que hable con Dely? Ella entiende de estas cuestiones jurídicas. No, no metas a más gente en esto, y me cuelga. Empiezo a sospechar que Dely está detrás de esta trama. En realidad Dely, está detrás de todo.